del mito a la realidad…el narco en mexico

“Apadrina” Torreón a nuevo cártel

Mayo 19, 2008 · 2 comentarios

La reunión que formalizó el nacimiento de la nueva organización criminal habría sido encabezada por el propio Heriberto Lazcano, líder de “Los Zetas”

MEXICO, DF/

MAYO 18, EL UNIVERSAL

ze

Tras una reunión realizada este domingo (en Torreón), “Los Zetas” se convirtieron en un nuevo cártel en México al independizarse dos de los líderes de los sicarios que antes trabajaban para el cártel del Golfo, con lo cual las organizaciones mexicanas del narcotráfico establecen un nuevo mapa, señala información de inteligencia del gobierno de Estados Unidos.

Un funcionario de alto nivel de la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), quien pidió el anonimato porque hay una investigación en curso sobre “Los Zetas” y es información reservada todavía, confirmó que solicitarán órdenes de aprehensión contra Heriberto Lazcano y Miguel Treviño Morales, líderes de la nueva banda, bajo cargos de narcotráfico y asesinatos cometidos en territorio estadounidense.

“La reunión de este domingo en el lado mexicano simplemente concretó una idea en la que habían estado trabajando ellos desde el año pasado, y ahora con la presión del gobierno de México sobre la Federación, pero en especial contra el cártel de Sinaloa, llegó la oportunidad para Los Zetas, lo cual es doblemente peligroso, porque pueden superar a cualquier cártel conocido ahora y representar un verdadero problema de seguridad nacional para México y Estados Unidos”, agregó.

El gobierno de EU, indicó, reconoce que “Los Zetas” son conocidos por sus violentos métodos e intimidación, y han estado trabajando también cercanamente con corruptos oficiales de la ley.

Información de la DEA y el Centro de Inteligencia de El Paso indica que la reunión que se efectuó en Torreón este domingo fue presidida por Heriberto Lazcano, alias “El Lazca”, quien aseguró a sus socios que los contactos con los grupos de Colombia les permiten operar el tráfico de cocaína por el corredor de la frontera entre México y Estados Unidos, especialmente entre Tamaulipas y Texas, y en Tabasco, parte de la Península de Yucatán y la zona ubicada entre Guerrero y Michoacán.

Además, la información precisa que las agencias de inteligencia de Estados Unidos han monitoreado reuniones previas de Lazcano y Miguel Treviño Morales con contactos en territorio de EU con los que tienen alianzas, y a quienes aseguran la entrega de droga por contar con un brazo armado que les permite eliminar a sus enemigos, ya que su intención es posicionarse como el principal cártel en México.

De acuerdo con oficiales estadounidenses del Centro Nacional de Inteligencia sobre las Drogas, “Los Zetas” tienen en Estados Unidos una presencia menos estructurada que en México, pero ya tienen gerentes en la zona fronteriza y dejan a las pandillas mexicanas la distribución de la droga, por lo que este cártel podría ser más sofisticado y violento.

Sin embargo, agregan, parte de la gente de Lazcano y Treviño aún opera para el cártel del Golfo, con el cual se prevé un nuevo enfrentamiento debido a que “Los Zetas” leales a Osiel Cárdenas Guillén, líder del cártel del Golfo, han entrenado tanto en Estados Unidos como en México a nuevas generaciones de jóvenes sicarios.

Los Zetas son ex soldados de las fuerzas especiales del Ejército mexicano y mantienen habilidad en el uso de armamento pesado, tácticas militares especializadas, equipo de comunicación sofisticado, recolección de inteligencia y técnicas de espionaje”, indica el reporte sobre la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2008.

Con ganancias que llegan hasta 23 mil millones de dólares anuales por el tráfico de drogas en Estados Unidos, es claro saber por qué los cárteles mexicanos mantienen una guerra por el control del negocio, indica información del Centro Nacional de Inteligencia de las Drogas.

Además de traficar 90% de la cocaína que llega a Estados Unidos, los cárteles mexicanos ingresan al año más de 9 mil toneladas de mariguana producida en México, 17 toneladas de heroína y un monto no especificado de metanfetaminas, liderando así el negocio del narcotráfico en territorio estadounidense, apunta.

→ 2 comentariosCategorías: zetas

el nuevo cartel

Mayo 19, 2008 · 3 comentarios

Encabezados por Heriberto Lazcano y Miguel Treviño, “Los Zetas” están a punto de constituir un nuevo cártel del narcotráfico, aún más sanguinario y ambicioso que los del Golfo y de Sinaloa. A “Los Zetas” sólo les falta formalizar acuerdos con los proveedores sudamericanos para zafarse de la tutela de Osiel Cárdenas y competir con él por la franja fronteriza de México y Estados Unidos

LAREDO, TEXAS/ Mayo 17

zLa Agencia Federal Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) dará a conocer en las próximas semanas una operación para desmantelar la estructura que –según informes de inteligencia de la propia DEA y del FBI– han establecido “Los Zetas” desde Dallas hasta Laredo.

“Estamos enterados de que “Los Zetas” están tratando de convertirse en una organización criminal independiente del cártel del Golfo; quieren convertirse en el cártel más poderoso de México”, enfatiza en entrevista Meliton A. Rodríguez, agente especial y jefe de la DEA para el distrito de Laredo, que abarca el corredor del sur de Texas, colindante con el norte de Tamaulipas.

La organización de sicarios “tiene toda la infraestructura para crear su propio cártel, pero en comparación con los demás sería más peligroso y sanguinario”, opina Rodríguez.

De acuerdo con distintos informes de inteligencia de la DEA y el FBI, “Los Zetas” lanzan sus operaciones criminales desde los corredores del norte de Tamaulipas y del sur de Texas, de Laredo a McAllen y Brownsville.

Stephen Hester, agente especial y supervisor de grupo de la DEA en el distrito de Laredo, explica que el temor de que el brazo armado del Cártel del Golfo se independice tiene base en las recientes ejecuciones de miembros de este cártel, del de Sinaloa, así como de policías municipales y estatales en Tamaulipas, todos a manos de sicarios que trabajan para “Los Zetas” o por integrantes de la propia banda.

Hester, quien conoce muy bien el problema del narcotráfico en el norte de México porque varios años estuvo asignado a la oficina de la DEA en Monterrey, Nuevo León, señala que dos jefes zetas podrían encabezar el nuevo cártel:

“Heriberto Lazcano (El Verdugo o El Lazca) y Miguel Treviño Morales pueden tomar el control. Tenemos información de inteligencia en la que se indica que Lazcano y Treviño quieren incluso sacar del juego a otro fundador del grupo original de “Los Zetas”: a Jorge Eduardo Costilla Sánchez (El Coss)”.

Según investigaciones policiacas efectuadas en ambos lados del Río Bravo, Lazcano y Treviño Morales han dado señales de que buscan independizarse de Osiel Cárdenas Guillén, el líder del Cártel del Golfo extraditado a Estados Unidos en enero de 2007 y quien reclutó a esos ex militares para eliminar a sus enemigos.

“Tomando en cuenta que Lazcano es un hombre demasiado ambicioso de poder y quiere además controlar el narcotráfico de todo México, este criminal tiene que ser tomado muy en cuenta y se debe hacer todo lo posible por pararlo”, dice Hester.

PUGNAS INTERNAS

Entrevistado junto con Hester y Rodríguez en la oficina de la DEA en Laredo, el agente especial y supervisor de grupo en ese distrito, Keith Perkins, sostiene que a Lazcano y a Treviño les hace falta sólo una cosa para establecer su nueva organización.

“Si Lazcano y Treviño, que ya tienen contactos en Colombia, logran establecer compromisos formales con los proveedores sudamericanos de cocaína y heroína, entonces sí estaríamos frente a un nuevo cártel, pero más peligroso que todos”, señala Perkins, quien está familiarizado con las operaciones de “Los Zetas” en Estados Unidos y está a cargo de investigar las ejecuciones que estos sicarios cometen en Laredo.

Investigaciones de la DEA y el FBI realizadas en la región de Laredo, McAllen, Brownsville y Zapata concluyen que la ejecución de policías, soldados y funcionarios municipales en Reynosa, Río Bravo y Matamoros (Tamaulipas) se debe a que Lazcano y Treviño intentan eliminar de manera “indirecta y encubierta” a El Coss, así como a quienes lo protegen desde el gobierno y el Ejército.

Asimismo, se menciona a Tampico como la base de operaciones de Lazcano, a Reynosa como el punto de trabajo de Costilla Sánchez, y a Nuevo Laredo como el “despacho” de Treviño.

Uno de los documentos de inteligencia del FBI, al que tuvo acceso este corresponsal, dice que el grupo de Lazcano y Treviño cumple las órdenes que recibe del Cártel del Golfo para eliminar del norte de Tamaulipas al Cártel de Sinaloa, pero aprovecha para fraguar al mismo tiempo ataques que podrían atribuirse a la organización enemiga para eliminar a El Coss de las rutas del transporte de narcóticos en la zona de Reynosa.

Los documentos de inteligencia de la DEA y el FBI, complementados con información confidencial proporcionada por el Gobierno Federal mexicano, subrayan que Lazcano y Treviño están sacando ventaja de la supuesta tregua a la que llegaron hace unos meses Joaquín El Chapo Guzmán Loera, Ismael El Mayo Zambada y Juan José Esparragoza El Azul (líderes del cártel de Sinaloa) con Cárdenas Guillen, el jefe máximo del Cártel del Golfo.

“Mientras se registra sospechosa tranquilidad en la lucha por el control de las rutas del trafico de droga en algunas partes del norte de Tamaulipas (Nuevo Laredo y Matamoros) y en Nuevo León entre el Cártel del Golfo y el de Sinaloa, en Ciudad Juárez (Chihuahua) están aumentando la violencia y las ejecuciones como parte de la guerra que ahora libra el cártel del Golfo con el de Juárez, de Vicente Carrillo Fuentes, por las rutas del trasiego de drogas hacia El Paso, Texas (_) Esta guerra podría ser una pantomima de Lazcano y Treviño para lograr que otros eliminen a los capos que ellos quieren desaparecer para que les facilite la creación de su propio cártel”, se lee en esos documentos.

La asociación de Lazcano y Treviño cuenta al mismo tiempo con el control y la alianza de varios Gatekeepers (guardianes), los grupos independientes establecidos a lo largo de la frontera que se dedican a pasar los cargamentos de droga de todos los cárteles mexicanos a Estados Unidos, utilizando incluso como “mulas” o “burros” a emigrantes indocumentados.

Difíciles de detectar “porque cambian constantemente de puesto y sus grupos de mando” –como señala Rodríguez–, los Gatekeepers operan en el norte de Tamaulipas en estrecha relación con “Los Zetas” de Lazcano y Treviño.

Relata el agente especial Hester: “Aquí en la zona de Laredo, en 2005 y 2006 sabíamos que Arturo Martínez Guerrero era uno de los líderes de los Gatekeepers que trabajaba en coordinación con “Los Zetas” para el Cártel del Golfo, pero nunca logramos conseguir un retrato hablado de él. Desapareció hace unos dos años”.

Añade que desde hace tres o cuatro años Treviño se hace cargo de la relación con los Gatekeepers del norte de Tamaulipas, tanto para el cruce de la droga a Estados Unidos como para “eliminarlos o reemplazarlos si no cumplen las órdenes, y si hacen muy buen trabajo los mueve a regiones nuevas como Campeche o Tabasco, donde creemos que “Los Zetas” podrían imponerse a otros cárteles”

Las ejecuciones cometidas por este grupo de sicarios provocan espanto en Laredo, una ciudad tranquila de aproximadamente 250 mil habitantes que comparte frontera con Nuevo Laredo, Tamaulipas. Uno de los crímenes que más se recuerdan en Laredo es la ejecución de Herón Vázquez, presunto integrante del Cártel de Sinaloa que recibió más de 30 disparos de cuerno de chivo en pleno día.

“La ubicación de esta ciudad le ha permitido a “Los Zetas” hacer de ella el epicentro de sus operaciones en Estados Unidos”, acota el agente especial Perkins. De acuerdo con sus investigaciones, Laredo también es centro de operaciones de otros grupos de sicarios que contratan los dos cárteles rivales.

Estos sicarios, distintos de “Los Zetas”, “están aquí para eliminar a los narcotraficantes independientes que no pagan su derecho de piso o que intentan pasar droga por su cuenta. Claro que también los sicarios están para eliminar a los policías de Tamaulipas que no quieren cooperar con los capos del narcotráfico”, afirma Keith Perkins.

TEMOR EN LA FRONTERA

Desde que el gobierno mexicano apostó a cientos de soldados en los cruces fronterizos y en las ciudades del norte de Tamaulipas, “Los Zetas” no han realizado ejecuciones en Laredo, ciudad que vivió una ola de violencia de 2003 a 2006.

Por ejemplo, en el primero de esos años un miembro del Cártel de Sinaloa fue de compras en pleno día a un Wal-Mart en Laredo. Lo seguían dos zetas y otros dos lo esperaban afuera de la tienda, tratando de confirmar si él era su objetivo.

“Los dos que estaban afuera llamaron por teléfono a México para confirmar la identidad del sujeto”, cuenta Perkins, y cuando llegó la confirmación comenzaron los disparos en el estacionamiento del centro comercial, donde el sujeto intentaba huir en un Hummer. Al final el hombre fue acribillado y el vehículo quedó como coladera por las ráfagas de AK-47.

Al principio de 2006, otro presunto integrante del cártel de El Chapo fue asesinado por zetas cuando compraba un auto en una agencia Mercedes Benz en Laredo. Ese mismo año, otros dos enemigos del Cártel del Golfo fueron acribillados a tiros en el estacionamiento de los cines de Santa María. La policía detuvo allí a José Arce, quien recibió 18 disparos.

En abril del mismo año, un narcotraficante del Cártel de Sinaloa y su sobrino de 15 años viajaban en su pick up por las calles de Laredo cuando les dio alcance otra camioneta, desde cuya caja cuatro hombres descargaron cientos de disparos de rifles AK-47 contra la pick up. “Los ejecutores eran zetas”, aclara Perkins.

Para contener ahí mismo el avance de la violencia del narcotráfico, la DEA y otras agencies federales estadounidenses iniciaron una “operación de gran escala” contra el grupo de Lazcano y Treviño.

Un encausamiento judicial de unas 50 páginas, que será dado a conocer en las próximas semanas por las autoridades federales en Washington y Texas, acusa a unos 32 presuntos integrantes de “Los Zetas”, con Lazcano, Treviño y Costilla Sánchez a la cabeza, de conspiración, tráfico de drogas, lavado de dinero y asesinatos en territorio estadounidense.

De acuerdo con el encausamiento judicial –que este corresponsal pudo consultar parcialmente–, uno de los criminales, en honor de la Santa Muerte, bebió una copa de sangre de su víctima antes de asesinarla y quemar el cuerpo.

En los documentos judiciales se mencionan, entre otros nombres, los de Aurora del Bosque, Gustavo Fabián Chapa, René La Rana García y Juan Adolfo Ramos El Inalámbrico y El Karate. Varios de los incluidos en la referida consignación judicial ya fueron arrestados por la DEA y otras agencias federales.

Entre las personas asesinadas por los 32 presuntos sicarios del Cártel del Golfo están Jesús María Reséndez, Mariano Reséndez, Jorge Alfonso Avilés e Inés Villarreal, quienes fueron detenidos por un grupo de zetas el 30 de abril de 2006 en una discoteca de Nuevo Laredo. También fueron asesinados el ex policía de Nuevo Laredo Bruno Alberto Juárez Orozco, Moisés García y Noé Flores.

Un funcionario de la DEA que participa en la operación contra “Los Zetas” habla con el reportero a condición de que no se revele su nombre “porque el encausamiento aún tiene los sellos de una corte federal”. Asegura que este golpe dejará “muy debilitado al Cártel del Golfo” y que es un “buen comienzo” para evitar que Lazcano y su grupo conformen su nuevo cártel.

El Gobierno de México tendrá que darle un seguimiento muy preciso a esta operación estadounidense para desmantelar a “Los Zetas” antes de que se impongan sobre los cárteles del Golfo y de Sinaloa. “Sería terrible si (los sicarios) lo consiguen”, agrega el funcionario de la DEA.

→ 3 comentariosCategorías: cartel del golfo

Violencia un secreto a voces

Mayo 12, 2008 · Dejar un comentario

Cada vez queda más claro que la violencia asociada al narcotráfico en México no puede ser contenida con nada y por nadie “ni por la Federación ni por los estados ni por fuerzas policiacas o militares, ni por la combinación de ambas… Más aún: su onda expansiva lo corroe prácticamente todo en la República entera. Lo que ocurre por estos días en Sinaloa, Sonora y Guerrero, con repercusiones incluso en el Distrito Federal, constituye un ejemplo de lo que puede denominarse como el gran fracaso del gobierno calderonista: su guerra total contra el narcotráfico. En el caso de Sinaloa, las ejecuciones de policías y sicarios alcanzaron incluso a Edgar Guzmán, uno de los hijos de El Chapo, quien murió acribillado el jueves 8.

CULIACAN, SIN./

MAYO 10, APRO

morrita

Ya no se puede vivir en Culiacán”, le dijo el fotógrafo Candelario Baldenegro a su esposa mientras circulaban en su auto por las calles de esta ciudad.

El matrimonio llevaba un paquete de fotografías que iban a entregar a sus clientes para obtener un poco de dinero y tener con qué pasarla. Candelario no dejaba de hablar, lamentándose por la violencia desatada en la ciudad.

Después de manejar durante una hora, Candelario se detuvo en una gasolinera donde cargó combustible. Antes de partir bajó del vehículo y revisó las llantas; también se aseguró de que el tapón del tanque de gasolina estuviera en su lugar.

En ese momento escuchó las ráfagas de los AK-47 con los que un grupo de sicarios acribilló, a unos metros del lugar donde él se encontraba, al jefe de investigaciones de la Policía Ministerial de Sinaloa, Miguel Angel Santacruz.

Una bala que erró el blanco se le clavó en el hombro izquierdo. Poco después Candelario estaba muerto. Los hechos ocurrieron el miércoles 30 de abril en el barrio residencial Guadalupe, cerca de la Casa de Gobierno.

En esa refriega, la banda se sicarios se enfrentó a un grupo de policías federales que recibieron apoyo de la Policía Ministerial. El resultado fue de cinco muertos: tres delincuentes y dos policías locales; 13 gatilleros arrestados, así como el decomiso de armas y de 370 mil dólares.

Al día siguiente, uno de mayo, el gobernador Jesús Aguilar Padilla y el presidente municipal de Culiacán, Jesús Vizcarra Calderón, asistieron al desfile obrero. Todo parecía normal hasta que seis helicópteros, cuatro de ellos artillados y con capacidad para 40 elementos, comenzaron a sobrevolar la ciudad.

Estas maniobras se prolongaron durante varias horas. Mientras se desarrollaban, el coordinador general de Seguridad Regional de la Policía Federal, Edgar Eusebio Millán Gómez, organizó una conferencia de prensa en las instalaciones de la Policía Federal Preventiva (PFP) en la que estuvo acompañado por el procurador estatal, Luis Antonio Cárdenas Fonseca, y por la secretaria de Seguridad Pública, Josefina García Ruiz. Ahí, los funcionarios informaron sobre el enfrentamiento del día anterior.

Millán Gómez –quien el jueves 8, una semana después de su visita, fue ejecutado en el Distrito Federal– reivindicó el desempeño de la PFP. En conferencia de prensa expuso que el golpe había sido resultado de un minucioso “trabajo de inteligencia” de la dependencia federal y advirtió que el gobierno de Felipe Calderón seguiría la lucha contra el crimen organizado.

Terminado el acto, el mandatario se marchó de la entidad. Por su parte, los detenidos fueron trasladados en un avión a la ciudad de México. Sólo pudo averiguarse que éstos pertenecen a la organización de los hermanos Beltrán Leyva, encabezada por Marcos (Arturo).

El viernes 2 se desató la violencia. En varios hechos ocurridos casi de manera simultánea, cuatro agentes de la PFP murieron acribillados cuando patrullaban el centro de la ciudad a bordo de dos unidades; en la sindicatura de Imala, a 15 kilómetros de Culiacán, dos policías municipales fueron ejecutados; hubo balaceras en diferentes colonias de la ciudad en las que dos sicarios resultaron muertos, y una persona fue ejecutada a un costado del estadio de Los Dorados de Sinaloa…

Ante la falta de información oficial, la gente comenzó a hacer conjeturas. Entre los propios cuerpos policiacos de Culiacán varios agentes confiaron a este reportero que el Cártel de los hermanos Carrillo Fuentes había establecido una alianza con Los Zetas para atacar a la organización de Joaquín El Chapo Guzmán; otra versión, recogida por Proceso en las oficinas de gobierno, indica que los hermanos Beltrán Leyva entraron en conflicto con El Chapo e Ismael El Mayo Zambada, a quienes atribuyen la entrega de Alfredo Beltrán, El Mochomo, aprehendido en Culiacán el 21 de enero pasado.

Una tercera, recogida al interior de la PFP, sostiene que la dependencia sólo ataca a la organización de los hermanos Beltrán Leyva.

Narcopropaganda

El domingo 4, en medio de la zozobra por la ola de ejecuciones, Culiacán despertó con una novedad: las narcomantas. En tres puntos de la ciudad aparecieron mantas presuntamente firmadas por Arturo Beltrán.

Una decía: “Soy el jefe de la plaza”; otra: “Soldaditos de plomo, federales de paja” aquí el territorio es de Arturo Beltrán”; y una tercera: “Policías-soldados, para que les quede claro, El Mochomo sigue pesando. Atte. Arturo Beltrán”.

Al día siguiente, el lunes 5, el diario Noroeste publicó una nota en la que recogía la versión de que Marcos (Arturo) Beltrán Leyva y El Chapo Guzmán habían roto. La nota se redactó a partir de información proporcionada por “fuentes gubernamentales que pidieron el anonimato”, decía el periódico.

De acuerdo con sus fuentes, Noroeste informó: “Arturo Beltrán Leyva le reclamó a (Joaquín) Guzmán Loera haber entregado a su hermano a las autoridades federales y lo amenazó con acabar con el Cártel de Sinaloa por lo que habían hecho con Alfredo Beltrán.”

Las historias sobre una supuesta ruptura entre capos y sicarios sinaloenses no es novedosa. En septiembre de 2006 un grupo de gatilleros levantó a Enrique Parra Torres, un jornalero de la sindicatura de Jesús María que supuestamente había proporcionado información al Ejército que le sirvió para la captura de Luis Alberto Cano Zepeda, un sobrino de El Chapo Guzmán, durante un operativo en la sierra de Bastantita, Durango, en los límites con Sinaloa. El día 18 de ese mes depositaron el cuerpo en la puerta de la Novena Zona Militar con dos mensajes dirigidos a un militar al que sólo identificaron como Eddy. El primero decía; “Por dedo, Eddy”; y el segundo: “Regalo de fiestas patrias”.

El 2 de diciembre de 2006, pardeaba la tarde cuando una avioneta dejó caer cuatro cuerpos cerca de pueblo de Imala. En uno de éstos había un recado escrito a tres pisos en letra de molde: “Bola de pendejos, maricas, Chaputo”, decía.

En septiembre de 2007, los narcos arremetieron de nueva cuenta contra el general Eddy, ya retirado del Ejército. En esa ocasión dejaron perros destazados en tres puntos de Culiacán, incluido el propio cuartel militar de esta ciudad. A un costado de la guarnición, junto con los restos de un animal envuelto en plástico negro y con una corona, colocaron un recado amenazante: “O te alineas o te alineo”. Gral. Eddy. O copela o cuello”.

Todas estas acciones fueron atribuidas a las células de los hermanos Beltrán Leyva y El Chapo Guzmán.

Las tres mantas del domingo 4 ubican a Marcos (Arturo) Beltrán Leyva en el centro de la narcoguerra emprendida por el gobierno calderonista; lo mismo hacen las otras tres aparecidas el lunes 5. La primera, colocada junto a un centro comercial, decía: “Compañeros policías: no les puedo dar mi nombre por seguridad, pero si ustedes como yo tienen dignidad y se preocupan en verdad por la seguridad de los sinaloenses, les invito a que unamos fuerzas y combatir sin temor a los asesinos de policías, cosa que nunca se había visto en Culiacán. Ustedes saben que con nuestros jefes no podemos desahogarnos porque nos cambian de asignación, así que solamente juntos rescataremos a Sinaloa de estos asesinos”.

La segunda, ubicada en el bulevar Emiliano Zapata, tenía un mensaje similar: “Soy policía como tú y merezco respeto ¿Por qué no nos unimos y le ponemos un alto a los asesinos de nuestros compañeros de la PFP y municipales desaparecidos.” No nos hagamos tontos, ustedes y yo sabemos que los perros asesinos son mandados por Arturo Beltrán Leyva y comandados por El Miky, El Osama y El Amado. ¡Ya basta compañeros!”

La tercera colgaba sobre un puente en el malecón Niños Héroes. Decía: “Arturo Beltrán, tú tendrás mucho dinero y serás muy amigo de Genaro García Luna, de Vicente Carillo y del general Miranda (al parecer se refiere a Roberto Miranda Sánchez, comandante de la Tercera Región Militar, con sede en Mazatlán), pero nosotros los policías somos más y te vamos a ganar la pelea, asesinos de policías, dile a tu gente que son tontos porque aparte presumen la amistad con Genaro y Miranda, toma en cuenta que la guerra con nosotros los policías tú la iniciaste y ahora te aguantas.”

Lo inEdito

En su sesión del martes 6 la Comisión Permanente del Congreso estatal abordó el asunto de la violencia. Los legisladores aprobaron por consenso un punto de acuerdo: llamar a una alianza nacional y estatal contra el crimen organizado.

“Que se ponga más énfasis a la labor de inteligencia policial en todas las etapas de la cadena que involucra la producción, tráfico y distribución de drogas y lavado de dinero, y se apliquen medidas urgentes contra el contrabando de armas de alto poder”, dice el punto de acuerdo.

Asimismo, los legisladores solicitaron al Consejo Nacional de Seguridad Pública que sesione en Culiacán “con el fin de evaluar y rediseñar las acciones en contra de la delincuencia organizada”.

Ese martes fue de terror. Decenas de llamadas anónimas enloquecieron a las corporaciones policiacas, casi todas fueron falsas: que un policía fue levantado; que se localizaron dos cadáveres, que había una bomba en un colegio, que un grupo de la Policía Ministerial fue atacado, que hubo una balacera.

Sólo una resultó verídica, la que mencionaba que a un costado de la carretera 20, en el valle de Culiacán, había un cadáver. La policía llegó al lugar y descubrió el cuerpo del agente Alberto Javier Olvera Pérez, de la Dirección de Servicios de Protección, quien había sido levantado el 28 de abril. Su cuerpo estaba incompleto. Fue decapitado. La cabeza estaba envuelta en una bolsa de plástico a un lado. Tenía un mensaje: “Para que sepan cobardes, si son tan hombres áblenme (sic) derecho bola de putos, culeros, si no son tan pendejos ya saben quien soy yo, mis respetos para los niños.”

El miércoles 7, un grupo de sicarios atacó a policías estatales y municipales. El saldo fue de cuatro agentes heridos. Al día siguiente aparecieron otras tres mantas: una en la reja de Catedral, a unos metros del diario Noroeste y en dos puentes peatonales, uno en Ciudad Universitaria. El lenguaje ahora era más ofensivo y tenía otros destinatarios.

La de Catedral decía: “Agárrense gobierno unido al Mayo; Agárrense chapos y zambadas; despertaron al monstruo de los cielos, y niño sólo hay uno, el cual mataron unos perros traicioneros y ese sí era de (oro)”. En ninguno de los casos, autoridad alguna ha explicado el origen de los mensajes.

Ese mismo día, el gobernador Jesús Aguilar Padilla, acompañado del procurador de Justicia, Luis Antonio Cárdenas Fonseca, del presidente municipal de Culiacán, Jesús Vizcarra, y de la secretaria de Seguridad Pública, Josefina García Ruiz, se reunió con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en sus oficinas de Bucareli en la ciudad de México. En ese encuentro, Mouriño les dijo que en los próximos días el gabinete de seguridad nacional se reuniría en Culiacán “para analizar nuevas estrategias tendientes a recuperar la tranquilidad de la sociedad sinaloense”.

Horas después de esa reunión fue asesinado Edgar Guzmán López, un hijo de El Chapo Guzmán. Fue acribillado en el estacionamiento del centro comercial City Club, ubicado en el bulevar Universitarios, en Culiacán, junto con tres jóvenes que lo acompañaban. Sólo uno de ellos sobrevivió. El comando que los ejecutó disparó más de 500 proyectiles de AK-47 y un bazucazo cuyo proyectil terminó en la fachada de un negocio.

El viernes 9 a mediodía el gobierno estatal informó que uno de los muertos durante el ataque es el hijo del El Chapo, Edgar Guzmán. Otro es Arturo Meza Cázares, hijo de Blanca Margarita Cázares Salazar, La Emperatriz, considerada como una de las principales operadoras financieras de una célula del Cártel de Sinaloa.

Esta ola de violencia que comienza a golpear directamente a los capos del Cártel de Sinaloa preocupa a los habitantes de esta capital. Algunos de ellos aseguran incluso que lo peor está por venir.

→ Deja un ComentarioCategorías: Uncategorized

El nuevo cacique del narco

Mayo 12, 2008 · 2 comentarios

Rogaciano Alva, hasta hace poco líder de la Unión Regional Ganadera de Guerrero, amasó fortuna y poder con base en actividades que ninguna autoridad ha investigado, entre ellas presuntamente el narcotráfico y la ejecución de sus enemigos. Sin embargo, recientemente ha sufrido ataques armados que no se explican en la cercanía de cuarteles del Ejército mexicano y de bases policiacas.

GLORIA LETICIA DIAZ,

APRO

Ligado a Rubén Figueroa, Rogaciano Alva Alvarez encarna con exactitud la figura del cacique: ha sido líder de los ganaderos del estado en los últimos 15 años, mantiene el control clientelar de los programas sociales en la región de la Costa Grande e influye en el reparto de las candidaturas de su partido, el PRI.

Alrededor de él se han tejido rumores sobre su relación con el narcotráfico y su gusto por hacerse justicia por mano propia, con la complicidad de jefes policiacos y militares. Ahora se le investiga por la presunta autoría intelectual del asesinato de la defensora de los derechos humanos Digna Ochoa, el 19 de octubre de 2001.

Ex alcalde de Petatlán, Alva salió ileso de anteriores ajustes de cuentas entre los dos cárteles con mayor presencia en el estado: el del Pacífico y el del Golfo. Hace nueve años le mataron a su hermano René, deuda que “como dice un corrido sobre él” cobró a su manera. Pero el fin de semana pasado la respuesta fue directa.

Alva Alvarez, de 55 años y oriundo de Chaveta, una ranchería serrana de este municipio, escapó de decenas de sicarios que lo buscaban para ejecutarlo. Al final dejaron una estela de 17 muertos en Iguala y Petatlán, entre ellos los dos hijos varones del ganadero, Roosvelt y Alejandro. Su hija menor (adoptiva), Ana Karen, fue raptada por el comando y no se sabe nada de ella.

A pesar de que en los municipios donde se cometió la masacre hay soldados, el Ejército no participó en la persecución de los responsables ni en posteriores operativos con las corporaciones estatales y municipales, así como la Policía Federal Preventiva (PFP).

En cambio, apenas el 8 de mayo pasado miembros del Ejército y de la PFP fueron denunciados por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan por allanar viviendas y detener ilegalmente a indígenas de la comunidad de La Cortina, en Ayutla de los Libres.

Violencia desatada

Serena y sin derramar una lágrima, Arminda de la Cruz, que ha sido mujer de Rogaciano por 35 años, cuenta que la medianoche del 2 de mayo su marido le avisó por teléfono que hombres armados mataron con ráfagas de fusiles AK-47 y R15 a siete de sus compañeros de la Unión Regional Ganadera, en pleno zócalo de Iguala, sede del 27 Batallón de Infantería. El reporte policiaco dice que se recogieron 80 casquillos percutidos.

“Nunca imaginé que vinieran a buscarlo hasta Petatlán”, continúa Arminda, vestida de negro y con sandalias blancas. Es lo primero que se piensa al comprobar que su casa está a unos cien metros de la comandancia de la policía municipal y a 300 de las instalaciones del 19 Batallón de Infantería.

De la Cruz recuerda que antes, el 13 de agosto de 2006, Rogaciano sufrió un atentado en la carretera de Lázaro Cárdenas a Zihuatanejo. La camioneta Hummer en que viajaba con un grupo de familiares fue “rafagueada” desde un auto en movimiento. El chofer sacó la camioneta de la carretera para evadir los disparos y los ocupantes salieron ilesos.

Dos días después, en una entrevista para el diario El Sur, Alva Alvarez responsabilizó del atentado a policías preventivos de Lázaro Cárdenas, Michoacán, quienes según él lo siguieron en patrullas todo el tiempo que permaneció en ese municipio. Sin embargo, se negó a interponer una denuncia penal así como a reclamar su vehículo con sus pertenencias.

Al día siguiente de ese atentado unos individuos atacaron la casa de Gregorio Orozco, entonces director de Seguridad Pública de Lázaro Cárdenas, e hirieron a su hijo con granadas de fragmentación. Y el 28 de agosto el subdirector de la corporación municipal, Ismael López Nicolás, fue baleado cuando conducía su vehículo pero salió ileso.

Mientras muestra su casa, que vigilan una docena de policías estatales y municipales, Arminda de la Cruz narra sin adjetivos que entre 60 y 70 hombres, vestidos de negro, con las siglas “AFI” y armados con AK-47 y AR-15, llegaron al municipio en diez camionetas de lujo. Al llegar frente a la vivienda de Rogaciano Alva sometieron a una decena de jóvenes que consumían bebidas alcohólicas en la banqueta, los acribillaron y después se fueron sin que nadie los molestara. Según la policía, en el lugar se recogieron 144 cartuchos percutidos.

“Yo estaba con tres de mis nietos (son ocho en total) cuando esos hombres armados llegaron preguntando por Roga. Revisaron toda la casa, cada recámara, y balearon la que da a la calle. Afuera se oían gritos y, al final, los balazos. Los muchachos estaban tirados en el suelo, ahí los mataron. Cuando salí pregunté por Ana Karen y supe que se la habían llevado”.

Arminda sólo atinó a levantar los cuerpos de sus hijos. Cerró tras de sí la puerta, y sin aspavientos, lavó los cadáveres. Después dio instrucciones para que ese mismo día se realizaran los funerales.

–¿Rindió ya declaración ministerial? –pregunta la reportera.

–¿Para qué? ¿A quién voy a señalar? No se quiénes fueron ni por qué lo hicieron.

A tres días de la masacre, Arminda de la Cruz expresa su molestia porque los medios de comunicación difundieron que su marido es investigado por la muerte de Digna Ochoa. “Vinieron de México cuatro veces a hablar con él y no encontraron nada. Si hubiera sido culpable lo hubieran detenido”, argumenta.

–Se dice que Rogaciano está metido en el narcotráfico…

–¿Vivo como narcotraficante? La panza y el dinero no se pueden ocultar y a Roga hace muchos años que lo asocian con el narco. Yo le decía: “Qué quemadito andas, y yo no veo dinero”. Siempre viví con la zozobra porque nos han tenido por adinerados, pero lo que tenemos es porque trabajamos. Yo hago quesos, y siempre lo he hecho, hasta cuando fue presidente municipal. Y mis hijos atendían los ranchos y se dedicaban al campo. No tenemos enemigos, pregúntale a la gente.

Pero los habitantes de Petatlán tienen miedo, y tanto que en los sepulcros de Roosvelt y Alejandro Alva de la Cruz permanecen decenas de coronas mortuorias sin el nombre de quien las llevó. En el cortejo fúnebre, al que asistió el alcalde perredista Antonio Armenta Miralrío, algunos dolientes iban armados y además eran escoltados por policías estatales y municipales.

A quien más le temen los pobladores es a Rogaciano. Hasta un cuarteto sinaloense, Cachuy Rubio y sus Compas, da cuenta de su carácter violento en un corrido que habla de cómo el ex alcalde priísta vengó a su hermano René, emboscado en enero de 1999 cuando iba a su rancho en Chaveta:

Roga Alva le dijo a su hijo / contrólate ya no llores / que los errores se pagan / ya habrán tiempos mejores;/ esa deuda yo la cobro / a esos malditos traidores.

Lo prometido es deuda: / su muerte ya la vengó, / ya mató a sus enemigos, / lo dicho ya lo cumplió, / y por si esto fuera poco / las casas se las quemó.

Para deslindarse de la muerte de Digna Ochoa, el 18 de enero de 2002 Alva Alvarez declaró a los medios de comunicación que en Guerrero el que comete un homicidio “anda buscando que se sepa para que le compongan un corrido”.

NarcotrAfico y muerte

Al ex alcalde se le ha señalado como responsable de al menos tres ejecuciones de hombres que presuntamente tenían que ver con la emboscada a su hermano.

El primero fue Salvador Cortés González, muerto en la comunidad de El Nogal el 19 de febrero de 2000, hecho en el que participaron militares del 40 Batallón de Infantería con sede en Ciudad Altamirano. El segundo, Valentín Yánez Torres, torturado y quemado vivo en el poblado de Rancho Nuevo el 23 de marzo de 2000.

Además, Meregildo Torres cayó el 14 de agosto de 2002. Sobre su asesinato Rogaciano Alva declaró el 1 de septiembre siguiente: “Lo que sé es que mató a un hermano mío, y ojalá me hubiera tocado a mí partirle su madre a esa persona, pero no me tocó.”

Después de la emboscada a René Alva, además de los tres crímenes mencionados, ocurrieron otros 15 que la gente de la región le endilga a Rogaciano, entre ellos los asesinatos de Gustavo Zárate Martínez y Nicolás Martínez, El Cuarterón, a quienes se mencionó como probables asesinos materiales de Digna Ochoa.

Además de señalarlo como autor material o intelectual de crímenes, a Alva Alvarez sus paisanos “que temen dar sus nombres” lo ubican desde la década de los ochenta como “intermediario” en la venta de mariguana y después en el “acopio” de goma de opio y cocaína.

Al final de esa década otro hermano de Rogaciano, Juventino, murió acribillado por soldados. Según la versión que se maneja en el municipio, Juventino bajaba de la sierra en una camioneta “cargada de mariguana” cuando un piquete de militares le ordenó que se detuviera. El no obedeció y le dispararon. Murieron con él otras cinco personas.

En agosto de 1992 el periódico regional Enlace publicó una fotografía en la que aparece Rogaciano Alva portando un arma. El pie de foto indica que el presidente de la Unión Regional Ganadera fue detenido por la Policía Judicial Federal (PFP) y remitido a Ministerio Público federal para “determinar si está implicado en delitos contra la salud”.

La imagen fue utilizada por el PRD en la campaña electoral municipal de 1993 para cuestionar la honorabilidad de Alva, que era el candidato del gobernador Rubén Figueroa. Algunos perredistas recuerdan que para justificar su riqueza Alva decía que era producto de su trabajo como lavaplatos en Estados Unidos, donde efectivamente vivió una temporada.

Sin embargo, Alva no logró desvanecer las sospechas de su implicación en el narcotráfico, y en 1996 se difundió en medios regionales que Rogaciano era investigado por la PGR.

Por aquel entonces el voceador Salvador García, apodado Pum, se atrevió a ir a la plaza principal de Petatlán a gritar con un megáfono que Rogaciano había sido detenido por la PGR, lo que desató la furia del entonces alcalde. Muchos testigos afirman que Rogaciano Alva salió de su oficina y golpeó a Pum en la cabeza con la cacha de su pistola. Se afirma que también le quemó los periódicos que llevaba para vender.

La sombra del cacique

Priísta de cepa en una comunidad que siempre ha sido fiel a esa bandera política, Rogaciano Alva no terminó la primaria pero eso no le ha impedido codearse con funcionarios federales (de Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, así como de la Comisión Nacional del Agua) y estatales (de la Secretaría de Desarrollo Económico).

Utiliza esta interlocución para mantener el control de los programas sociales y, hasta antes del reciente atentado, para mantenerse a la cabeza de los ganaderos del estado.

Es también “un líder natural” para los priístas de la región serrana y cuenta con capacidad económica para movilizar a ganaderos y campesinos durante las campañas políticas, lo que le redituó en gran influencia para la asignación de candidaturas, desde Zihuatanejo hasta Coyuca de Benítez.

Pero fue en 1993, cuando Rubén Figueroa Alcocer estaba en campaña por la gubernatura, cuando Rogaciano Alva se hizo amigo del hijo del otro cacique, El Tigre de Huitzuco.

Un conocido del ex alcalde y testigo de su primer encuentro relata: “En un evento de campaña, Roga ofreció un jaripeo para el candidato. Figueroa todavía no lo conocía, y cuando se le presentó don Rubén le preguntó por un alazán, porque si Roga tiene una pasión son los caballos. Es un semental, le dijo Roga. Y Figueroa le contestó con desdén: Como que está muy flaco. A lo que Roga le preguntó con azoro: ¿Cuándo se ha visto un semental gordo? Eso le causó mucha gracia a Figueroa y con eso Roga se lo echó a la bolsa para que apoyara su candidatura por el PRI a la presidencia municipal”.

Alva Alvarez concluyó su gestión municipal, cosa que no pudo hacer Rubén Figueroa en la gubernatura tras la masacre de Aguas Blancas en 1996. Pero los efectos de su amistad continuaron, pues en el año 2000 Rogaciano Alva apoyó a Héctor Vicario Castrejón, personero de Figueroa, como candidato al Senado.

Si bien gozó de cercanía con el poder político durante las administraciones estatales de los priístas Angel Aguirre y René Juárez, la llegada de Zeferino Torreblanca no mermó su poder, dada la alianza que el gobernador mantiene con Rubén Figueroa aunque llegó con las siglas del PRD.


→ 2 comentariosCategorías: capos
Etiquetado:

EL PRINCIPIO

Marzo 9, 2008 · 2 comentarios

Por Javier Cabrera Martínez

narEn un inicio, en la década de los 40 del siglo pasado, la ignorancia y la extrema pobreza indujeron a campesinos de la zona serrana en la que confluyen Sinaloa, Durango y Chihuahua, que forman el denominado Triángulo Dorado de la Droga, al cultivo de la mariguana y amapola.

Esta actividad, con el paso del tiempo, se convirtió en una enorme mina de oro para los cárteles de la droga, pero también trajo consecuencias funestas para la población por la violencia que desató.

Esto, según afirmó Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal, en un foro organizado por El Universal el 21 de mayo, permitió crear bases de apoyo en una ciudadanía que no los denuncia por temor a sufrir igual suerte que los integrantes de organizaciones rivales.

Por sus condiciones geográficas y climáticas, el municipio de Badiraguato ofreció refugio a los cultivadores de plantas tóxicas, a fin de extraer de sus bulbos los narcóticos para el suministro médico de las tropas estadounidenses en guerra.

Las reseñas orales sobre la historia negra de las drogas en Sinaloa hablan de los sucesos de esa época que han sido recogidos por historiadores y escritores locales.

Los escritos precisan que el cultivo de la amapola no la implantó ningún lugareño del denominado Triángulo Dorado de la Droga, sino los chinos que llegaron al país como mano de obra barata para el tendido de vías para el ferrocarril.

Crisis minera

naAl escapar de la expulsión, entre 1880 y 1920, los asiáticos se asentaron en Badiraguato, para transmitir las técnicas de siembra de la adormidera y su procesamiento en heroína, explica el investigador universitario Samuel Ojeda Gastélum.

La amapola, que como flor de ornato en patios y jardines era un gran atractivo, se volvió codiciada con la crisis de la actividad minera y la desaparición de cortijos que daban ocupación a pobladores de Alisos, San Javier, Santiago de los Caballeros, Otatillos, Tameapa y Tepeacan, en el municipio de Badiraguato.

Agrega que en el año de 1939 prolifera la siembra de la amapola y se configuran grupos recolectores de los jugos vegetales que se extraen de sus bulbos para convertirlos en heroína.
Aunque no tiene información oficial que sustente estas versiones, dice que fuertes capitales fueron inyectados a esta clase de cultivos, ante el “gran disimulo” de las autoridades.

Tierra Blanca

vPara el escritor Leónidas Alfaro Bedolla, autor de las novelas Las Amapolas se tiñen de rojo y Tierra Blanca, la goma de opio -producida inicialmente con fines médicos- se transformó en un negocio.
En la posguerra, aumenta la siembra y el tráfico de la goma se organiza en forma clandestina en la ciudad capital, en un barrio clave, con características semirurales: Tierra Blanca.

Nacido en ese lugar, en 1945, el novelista recoge historias sobre los gomeros y añade que al término del conflicto bélico, la demanda de narcóticos crece con el retorno de soldados adictos de Estados Unidos.

El catedrático, político izquierdista e investigador del tema, Gregorio Urías Germán, observa que después de los 60, el negocio se concentra en pequeñas familias del barrio de Tierra Blanca.
Las figuras emblemáticas de esos años, Eduardo Fernández, “Don Lalo”, y Jorge Favela, se convierten en las cabezas visibles del tráfico, con recolectores de la goma en la sierra, y los apellidos Fonseca, Caro, Payán, Quintero, comienzan a emerger.

Se conoce que en 1941, en forma oficial, por primeras vez, autoridades de Sinaloa comisionan al jefe de la Policía Judicial del estado, Alfonso Leyzaola, a emprender acciones en contra de los cultivadores de mariguana y adormidera.

El primero de abril de ese año, el jefe policiaco, en la administración del gobernador Rodolfo Tostado Loaza, al mando de un fuerte grupo, ubicó y destruyó un predio sembrado de amapola y decomisó varias latas de goma en una zona cercana al poblado los Alisos, en Badiraguato.

Primeros ajustes

Horas después, en una cañada cercana al poblado Santiago de los Caballeros, 12 hombres ocultos en las partes altas, emboscaron al jefe policiaco Alfonso Leyzaola y su gente. Una lluvia de balas hace huir a los uniformados estatales.
Sólo Francisco Urías, ayudante del jefe de la Policía Judicial, se quedó para auxiliarlo y trasladarlo herido a una choza cercana, de donde poco después, los narcotraficantes lo sacaron para someterlo a tortura y luego colgarlo de un árbol como advertencia al Gobierno y a la población.


me

Surgen capos

El investigador Ojeda Gastélum, con doctorado en Historia, destaca que con el crecimiento en la demanda de enervantes y la formación de una nueva generación de gomeros forjados en sus comunidades rurales, emergen figuras como Pedro Avilés, “El león de la sierra”, y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”.

Con estos nuevos personajes, otra camada de jóvenes, entre los que destacan Rafael Caro Quintero, Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”; Rubén Cabada, entre otros, incursionan en el negocio.

Desplazamiento

Para los analistas del fenómeno del narcotráfico, la lucha que libró el Ejército en el Triángulo Dorado de la Droga, sólo logró apaciguar la violencia en un periodo muy corto, pues los antiguos gomeros fueron desplazados por nuevos personajes como Miguel Félix Gallardo, con una nueva visión en su estructura operativa.

El cruce de los embarques de cocaína, procedentes del sureste de la República Mexicana, cuyo negocio es más rentable que el tráfico de mariguana y adormidera, dio origen a los cárteles y el surgimiento de otra nueva generación de traficantes, cuyos nombres tomaron fama en el país: Los hermanos Arellano Félix, Manuel Salcido Uzeta, Amado Carrillo Fuentes y Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien está prófugo.

Fuente http://www.blog.com.mx/sociedad/historia-del-narcotrafico-en-mexico/

→ 2 comentariosCategorías: el pais

EL SEÑOR DE LOS CIELOS

Marzo 9, 2008 · 38 comentarios

Culiacán es una de las ciudades del mundo con más academias de vuelo. La capital del estado de Sinaloa, en el oeste de México, tiene cerca de una docena y cada año se licencian alrededor de medio millar de pilotos. Alguien tiene que manejar las avionetas para transportar la cocaína que llega desde Colombia y luego viaja hasta Estados Unidos. Estudiar para piloto es caro y el oficio es peligroso. Por eso está tan bien pagado. Los que no acaban muertos terminan en prisión. Nunca falta “chamba” -trabajo- y tampoco voluntarios.

La relación de Culiacán con la droga viene de mucho antes de que el polvo blanco colombiano tiñese de rojo sangre todo el camino desde la selva colombiana hasta la gran nariz que es Estados Unidos. Comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el Gobierno de Franklin Delano Roosevelt encontró en esta zona el lugar ideal para sembrar opio con el que producir morfina para los soldados heridos. Técnicos chinos, a sueldo del Pentágono, enseñaron a los labradores mexicanos de la sierra de Sinaloa cómo cuidar las amapolas. Fueron buenos alumnos. Hoy siguen cultivándolas.

Después del opio, vino la marihuana. Y, más tarde, Sinaloa se convirtió en la estación de paso de los cargamentos de cocaína que llegaban desde el sur, rumbo a la frontera. Cuando la pelea por el mercado entre los cárteles de Cali y Medellín desangró a los narcotraficantes colombianos, los intermediarios mexicanos se quedaron con el control del negocio.

                                   SSS

El ganador de aquella guerra, que acabó con la muerte del mítico Pablo Escobar el 2 de diciembre de 1993, fue Amado Carrillo Fuentes. Le llamaban “El señor de los cielos” porque tenía una flota de Boeing 727 con la que movía la cocaína desde lo más alto.

Amado Carrillo y el cártel de Juárez

AMADODurante gran parte de la década de los 90 fue el rey de la droga, el número uno. Era el jefe del cártel de Juárez, el más poderoso de los cuatro grandes cárteles del narcotráfico mexicanos: el de Juárez, el del Golfo, el de Sinaloa y el de Tijuana. Amado Carrillo pasó cuatro veces más cocaína hasta los Estados Unidos que ningún otro narcotraficante en la historia.

Tras la caída del reinado de Medellín, el cártel de Cali ocupó su lugar como principal proveedor. Pero los mexicanos aprovecharon la crisis para ganar poder. De asalariados de los colombianos, pasaron primero a socios y después a dueños. Los cárteles mexicanos, con la decadencia posterior de Cali tras varias detenciones, se hicieron con la mayor parte del mercado.

“El señor de los cielos” era discreto. De Pablo Escobar aprendió que no era buena onda aparecer en los diarios. Durante los años en los que dominó el negocio, muy pocos periodistas se atrevieron a escribir sobre él, aunque muchos sabían quién era el que mandaba. La corrupción del narcoestado mexicano en aquella época era apabullante. Según la DEA, la agencia antidroga estadounidense, el cártel de Juárez en su mejor momento ganaba 200 millones de dólares por semana. El 10% se gastaba en sobornos.

Amado comenzó su carrera en Guadalajara pesando bolsas de marihuana para su tío, uno de los muchos traficantes que había escapado de Sinaloa tras la “Operación Cóndor”, a finales de los 70, cuando 10.000 soldados del Ejército mexicano barrieron medio país para intentar acabar con los cultivos de opio y marihuana.

Los hijos de aquellos campesinos que habían aprendido a cultivar opio de la mano del Pentágono se convirtieron en los dueños del país. Sus redes estaban en todas partes. “El señor de los cielos” junto con el resto de los narcos mexicanos controlaban al Ejército, a la Policía, a los políticos. Según reconoció en 1996 el propio Gobierno mexicano, el 80% de la policía del país no era de fiar. El que intentaba cambiar la situación estaba condenado a morir.

Balas para los políticos

Luis Donaldo Colosio Murrieta se pasó de la raya. Lo mataron en marzo de 1994, durante un mitin. Era el candidato a presidente por el PRI, el favorito en las encuestas, y había hecho de la lucha contra el narcotráfico su principal bandera electoral.

Más sonado aún fue el asesinato, seis meses después, de José Francisco Ruiz Massieu, el secretario general del PRI. Massieu era uno de los principales rivales políticos del anterior presidente, Carlos Salinas de Gortari, y ex marido de su hermana, Adriana Salinas, de la que se había separado en un sonado divorcio. El hermano de José Francisco Ruiz Massieu era el fiscal antidroga, pero estaba a sueldo de los narcos.

Años después, Raul Salinas de Gortari, hermano mayor del presidente, fue condenado a 50 años de cárcel como responsable de este asesinato. En el juicio se demostró que Raul Salinas de Gortari también cobraba de los cárteles de la droga.

amadocaMientras tanto el que movía los hilos del poder, “El señor de los cielos”, era casi una leyenda, un personaje misterioso del que poco se sabía. Decían que le volvían loco las mujeres, el alcohol y la cocaína. Y que cuando estaba borracho era extremadamente violento. La policía sólo tenía una vieja fotografía suya y ni siquiera sabía su edad exacta. Sólo tras su muerte se contó su historia.

Amado nació en Guamuchilito, una pequeña ciudad de la sierra de Sinaloa, a pocos kilómetros de Culiacán, donde los narcotraficantes levantan palacios de mármol junto a chabolas de cartón. Allí está hoy enterrado su cadáver, en una lujosa cripta forrada de caoba dentro de su finca, Santa Aurora. O eso dicen, pues su muerte, el 4 de julio de 1997, nunca se aclaró del todo.

criptacarrillo

Dos meses antes de morir, Amado había perdido su principal escudo: el general Jesús Gutiérrez Rebollo.

rebolloEl militar tenía fama de incorruptible. Hablaba bien en las televisiones, era duro y contundente. Tras varias sonadas detenciones de algunos narcotraficantes de segunda, fue nombrado máximo responsable de la lucha contra la droga en México.
Estados Unidos le apoyaba. El Pentágono pensaba que él era el hombre honesto que necesitaban para combatir a los narcos. Pero pocos meses después, se descubrió que Gutiérrez Rebollo estaba a sueldo de Amado Carrillo y que había sido el propio “Señor de los cielos” el que le había facilitado sus anteriores éxitos para así ayudarle a subir puestos en el escalafón.

La caída de Jesús Gutiérrez Rebollo puso al “señor de los cielos” en una difícil situación. Tras el escándalo, el Gobierno de Clinton presionó a México para que parase los pies al narcotraficante. La DEA, la agencia antidroga estadounidense, puso precio a su cabeza. “El señor de los cielos”, acorralado, intento huir. Tenía preparado un retiro dorado en Argentina, al margen del negocio. No lo consiguió.

¿Vivo o muerto?

MUERTOLa versión oficial cuenta que Amado Carrillo falleció en 1997 en una clínica de México DF durante una operación de cirugía estética para cambiarle el rostro. La DEA identificó el cadáver con la cara desfigurada a través de sus huellas dactilares en un viejo formulario de inmigración. Pero algunos dicen que las pruebas fueron incompletas.

cadaver

Los médicos que le operaron fueron asesinados a los pocos días. Los narcocorridos, ese género musical que ha cambiado como fuente de inspiración las hazañas de los revolucionarios de Zapata por las matanzas de los narcos, cantan que fingió su muerte para escapar.

Tal vez no murió, o tal vez sí. Pero “el señor de los cielos” dejó de ser el rey del narcotráfico internacional. Tras su fin, los cárteles mexicanos comenzaron una sangrienta guerra para ocupar el vacío de poder. Después de varios meses y cientos de muertos, llegó la paz con un pacto entre los lugartenientes de Carrillo y el cártel de Sinaloa.

La mafia de Ciudad Juárez, la mayor organización criminal de América Latina, quedó dirigida por un consejo. En él estaban el hermano de Amado, Vicente Carrillo, su otro hermano, Rodolfo Carrillo, Ismael “el Mayo” Zambada y el jefe de Sinaloa, Joaquín “el Chapo” Guzmán. Durante una larga temporada, el negocio funcionó como la seda sin demasiada sangre y sin demasiados escándalos políticos. Pero hace unos años, volvió la guerra.

FUENTE: http://www.informativos.telecinco.es/dn_4230.htm

→ 38 comentariosCategorías: capos

LOS ZETAS EN TORREON

Marzo 8, 2008 · 78 comentarios

zetasEn su afán por alcanzar la supremacía en el tráfico de drogas a lo largo del país, los sicarios del Cártel del Golfo, Los Zetas, cada vez se consolidan más en territorios que antes eran controlados por sus rivales. Imponen su presencia violenta desde Tijuana hasta Quintana Roo, en una modalidad que desconcierta a las autoridades: al parecer, han dejado de lado, por el momento, la ejecución de rivales y se dedican ahora al secuestro de empresarios. De poco han servido, para detenerlos, los operativos policiacos y militares emprendidos desde el inicio del sexenio calderonista.

Urgido de capital y de control territorial, el grupo armado de Los Zetas desplegó ya todo su poder en el país. Tan avasallante es su fuerza que no puede ser detenido ni con los operativos militares que a principios de año puso en marcha el presidente Felipe Calderón.

A nueve meses de que el mandatario asumiera el compromiso de combatir el narcotráfico y de regresar “la seguridad y la convivencia social tanto en pueblos como en ciudades”, Los Zetas se han convertido en el reto más difícil que enfrenta el actual gobierno.

Con el apoyo de las policías estatales y municipales –a las que mantiene “enganchadas” mediante cuotas mensuales–, este grupo puso en jaque a la clase empresarial del país. De acuerdo con investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), desde Tijuana hasta Quintana Roo a este numeroso ejército del narcotráfico se le atribuyen asesinatos, extorsiones, desapariciones y decenas de secuestros de empresarios presuntamente ligados al lavado de dinero y otras actividades ilícitas.

De enero a la fecha, la zona más golpeada por la ola de secuestros y desapariciones es la Comarca Lagunera, que comprende los estados de Coahuila y Durango. Le siguen Baja California (particularmente la ciudad de Tijuana), Nuevo León, Campeche y Veracruz, hasta donde Los Zetas han extendido sus dominios.

Asimismo, en enero pasado Los Zetas se afincaron en Torreón, Coahuila, un territorio largo tiempo codiciado. Desafiantes, y con el claro objetivo de arrebatarles la plaza a sus acérrimos rivales de los cárteles de Juárez y de Sinaloa, los integrantes del grupo armado del Cártel del Golfo anunciaron su presencia en esa región mediante la amenaza directa a los empresarios que, dijeron, iban a secuestrar.

El 22 de mayo último, por ejemplo, su asentamiento en La Laguna pasó del rumor a la realidad. Ese día Los Zetas hicieron circular una carta dirigida al abogado Alberto Romero –a quien posteriormente desaparecieron–, presunto enlace de algunos empresarios con una red de lavado de dinero.

Le advirtieron, en tono amenazante: Abogado Alberto Romero, nos dirigimos a ti porque tenemos información previa de que tienes relación estrecha con altos funcionarios y empresarios de la región y queremos que seas el conducto para hacer de su conocimiento, llámese en este caso socios de Canacintra, GEL (Grupo Empresarial Lagunero) y CLIP (Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada) información contenida en CD ya que dicha información va a interesar tanto a empresarios como a la sociedad en general.

Escrita en computadora y con letras mayúsculas, la carta va acompañada de un logotipo en forma de escudo en el que resaltan las iniciales F.E.C.E., la letra “Z” y en la parte de abajo la leyenda “Cártel del Golfo”.

La misiva añade: “Con esto aclararemos que nosotros no venimos a robar a nadie, simplemente venimos a hacer negocio. Aclarando que será molestada la persona que tenga negocios ilícitos fuera de nuestra organización. Esta es una petición de carácter urgente e irrevocable…

“Exigiéndole realice las gestiones necesarias para exhibir dicho CD a las personas antes mencionadas, teniendo como límite de plazo para la conclusión y ejecución de dicha petición el día miércoles 23 de mayo de 2007 a las 12:00 horas.”

Los Zetas mencionan también que tienen programadas varias reuniones con empresarios laguneros, sin mencionar sus nombres, para que éstos decidan con qué organización criminal van a trabajar. Y se despiden con una amenaza directa tanto para Romero como para la clase empresarial de La Laguna:

“Sin más por el momento, se les informa que cualquier desacato ante dicha petición tendrá consecuencias irreversibles para su persona y socios del sistema empresarial.”

Asedio a empresarios

La carta de Los Zetas llegó a los correos electrónicos de varios empresarios, pero algunos tomaron el mensaje a broma y el plazo establecido por el grupo venció sin que obtuviera respuesta. Lo que sobrevino fue una ola de secuestros y desapariciones. De acuerdo con las investigaciones, uno de los primeros en desaparecer fue precisamente el abogado Alberto Romero, presunto enlace entre narcoempresarios laguneros.

Sin embargo, nueve días antes de la carta, Los Zetas arremetieron contra Carlos Herrera Araluce, el poderoso empresario de Gómez Palacio, Durango, quien estuvo a punto de ser ejecutado.

Dueño del corporativo Chilchota, cacique priísta y con una fama que lo liga con presuntas actividades de narcotráfico desde hace varios años, el pasado 13 de mayo Herrera salió como de costumbre a realizar algunas compras a la tienda Sams, ubicada en el bulevar Diagonal Reforma, en Torreón.

Alrededor de las 13:00 horas, cuando regresaba a Gómez Palacio, su feudo, el empresario fue interceptado en el bulevar Constitución esquina con Rodríguez por dos gatilleros, presuntamente Zetas, quienes le dispararon. Los peritos que investigan el caso aseguraron que hubo 80 disparos, de los cuales al menos 40 se impactaron en la camioneta Cadillac Escalade en la que viajaba Herrera junto con su esposa, Vilma Ale Núñez.

La pareja recibió varios disparos. Vilma fue herida en el costado derecho del abdomen, mientras que Carlos recibió tiros en el hombro y en la mano izquierda, de la cual perdió tres dedos. Desde entonces, en La Laguna se le conoce como El 17.

Aunque las autoridades locales no lo admiten, para la PGR el atentado tiene una lectura clara: es la pelea por el control de la plaza entre quienes controlan la venta de droga del otro lado del río Nazas, el cual divide las ciudades de Torreón y Gómez Palacio, así como los estados de Coahuila y Durango.

El atentado contra Herrera fue el detonante de una serie de levantones, amenazas y secuestros contra empresarios laguneros presuntamente ligados al lavado de dinero. De enero a la fecha, en La Laguna han sido secuestradas o desaparecidas por lo menos 19 personas, todas relacionadas con la actividad empresarial de la región y vinculadas a Herrera, considerado “el jefe de la plaza” en La Laguna.

El 14 de mayo, un día después del atentado contra Herrera, en las inmediaciones del café Denis, ubicado al oriente del bulevar Independencia y casi enfrente del restaurante Tony Romas, propiedad de Carlos Herrera, fue levantado Enrique Ruiz Arévalo, responsable de la Unidad Antisecuestros con sede de Torreón.

Ese día, Ruiz Arévalo –quien en poco menos de 10 años había puesto fin a los secuestros que azotaron la región– tomaba café con Braulio Fernández Aguirre, ex alcalde de Torreón, ex diputado federal, socio del grupo Lala y dueño del Grupo Radio Estéreo Mayrán (GREM), que maneja tres de las radiodifusoras más consolidadas de la zona.

Eran poco más de las 9:00 de la mañana y el diálogo entre Fernández y Ruiz Arévalo era ameno, según dijeron a APRO varios testigos consultados. De pronto, Ruiz Arévalo observó que sus acompañantes, todos policías de la Unidad Antisecuestros, estaban discutiendo con otro grupo que portaba uniformes de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Ruiz Arévalo interrumpió la conversación:

–Discúlpame, Braulio, ahora vuelvo, voy a ver qué está pasando –le dijo a su interlocutor, mientras desenfundaba su pistola y la colocaba en el asiento.

–Está bien –respondió Fernández Aguirre.

Al acercarse al grupo que discutía, Ruiz Arévalo fue confrontado por el supuesto grupo de afis, posteriormente fue subido a una camioneta junto con uno de sus colaboradores y el vehículo arrancó a toda velocidad. Por la noche su colaborador fue liberado, no así Ruiz Arévalo, quien hasta la fecha está desaparecido. Incluso ya se le da por muerto, aunque oficialmente no se ha confirmado tal versión. En Coahuila este caso parece ya olvidado por las autoridades.

Según informes obtenidos por APRO, Ruiz Arévalo no investigaba ningún caso relevante, aunque los días previos a su desaparición había recibido a Héctor León López, padre de Francisco León García, Pancho León, quien desapareció en marzo pasado tras anunciar que se lanzaría como candidato a la presidencia municipal de Gómez Palacio.

“Necesito que me ayudes a encontrar a mi hijo”, le pidió Héctor León a Ruiz Arévalo, y éste comenzó a indagar el caso.

Pancho León amasó su fortuna con la explotación de un yacimiento de mármol en Dinamita, Durango, municipio de Gómez Palacio. Después se metió a la política y fue candidato del PRD al Senado de la República en los comicios de 2006. En La Laguna se le conocía como “el rey del acarreo”, por la cantidad de gente que movía en la zona.

Respecto de las causas del secuestro y desaparición de León, las autoridades de Coahuila no han dado ningún informe. Sin embargo, entre personas cercanas al desaparecido, quienes solicitaron omitir sus nombres, se sabe que Francisco León desapareció después de sostener una discusión con Carlos Herrera, quien aparentemente se oponía a su candidatura. Otra versión es que Los Zetas lo desaparecieron.

Ola de levantones

La ola de violencia y de secuestros aumentó en La Laguna durante los últimos meses. El día del atentado contra Carlos Herrera apareció descuartizado Sabino Burciaga, del llamado Clan Burciaga de Matamoros, Coahuila, a cuyos integrantes se identifica como gatilleros a sueldo y secuestradores. Claro, Burciaga, quien fungió como jefe de seguridad de Carlos Herrera en distintas etapas, era tío de Sabino, quien desapareció de Matamoros el 11 de mayo. La familia no echó de menos su ausencia, pues solía ausentarse frecuentemente.

Dos días después, el 13 de mayo, el cadáver de Sabino fue localizado en el Parque Industrial Lagunero, cerca de la empresa Chilchota. No tenía brazos ni piernas. Y algo peor: fue decapitado. Los pedazos del cuerpo de Sabino fueron metidos en una bolsa, salvo su cabeza, la cual fue cubierta con una cobija vieja, según asienta el parte forense.

El cuerpo de Sabino Burciaga tenía un mensaje amenazante dirigido a Sergio Villarreal, El Grande, a quien se identifica con el Cártel de Sinaloa y está en disputa con Los Zetas por La Laguna.

En los días posteriores al atentado contra Herrera Araluce sobrevino una oleada de levantones. Muchos de éstos no se conocen, pues los familiares de las víctimas no denunciaron los hechos ante el Ministerio Público.

Es el caso del empresario Sergio Estrella –hijo de Sergio Estrella Ochoa, ex alcalde de Gómez Palacio y notario público-, quien fue levantado el 14 de mayo, horas después del tiroteo contra Herrera Araluce, con quien está relacionado. Desde esa fecha, Estrella está desaparecido.

Asimismo, Los Zetas habrían secuestrado a Ignacio Berlanga, en otro tiempo ligado al policía Guillermo González Calderoni. Al parecer Berlanga fue sometido a tortura por sus captores, pero negoció con ellos y fue liberado la noche del 17 de mayo.

Y una de las últimas desapariciones es la de Juan Rueda Sabag, un empresario que a mediados de este año anunció una cuantiosa inversión para la construcción de un parque industrial en una superficie de 500 hectáreas en la ciudad de Matamoros, Coahuila, ciudad conurbada con Torreón.

La Comarca Lagunera no es la única zona del país azotada por el terror de Los Zetas. En Tijuana, por ejemplo, la Coparmex denunció el secuestro de 25 empresarios entre 2006 y lo que va de 2007, perpetrados presuntamente por el grupo armado del Cártel del Golfo, cuyo poderío no se debilita a pesar de que la PGR y la Secretaría de Seguridad Pública anuncian reiteradamente la captura de sus integrantes.

En Veracruz, zona bajo el dominio del Cártel del Golfo y disputada por el de Sinaloa, también ha sido golpeada la clase empresarial. El 27 de julio pasado, por ejemplo, fue secuestrado Sergio Torres Marín, dueño de la cadena de farmacias Las Torres, en pleno centro del puerto. Según una versión extraoficial, fue liberado días después de pagar 5 millones de pesos.

Otro secuestro, perpetrado a principios de marzo de este año, fue el de Mauro Loyo Morales, hijo del neurólogo Mauro Loyo Varela, ex secretario de Salud en el gobierno de Miguel Alemán. Después del pago de su rescate, Loyo Morales apareció atado a una palmera, cerca de Tierra Blanca, Veracruz, donde los lugareños lo liberaron.

ref.- revista proceso

→ 78 comentariosCategorías: cartel del golfo

RAFAEL CARO QUINTERO

Marzo 7, 2008 · 71 comentarios

caro

“” “” “”
Semidesnudo en una cama junto a su amante, y huyendo de la justicia estadounidense que lo perseguía por la muerte de un agente antidrogas en Guadalajara, México. Así fue arrestado, de manera espectacular, hace 20 años en una quinta en San Rafael de Ojo de Agua, el mexicano Rafael Caro Quintero, entonces líder de un peligroso cartel de narcotráfico con nexos en Latinoamérica. Con ese golpe maestro, la policía de Costa Rica destapó la profunda penetración de redes narcos internacionales en el país.

Caro Quintero fue detenido un Jueves Santo, el 4 de abril de 1985, en la quinta La California, a tres kilómetros al sur del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

Hoy tiene 52 años, sigue en prisiones de máxima seguridad y su condición física está deteriorada, según se aprecia en fotos recientes.
Un capo en Alajuela

Caro Quintero fue líder del cartel de Guadalajara, México, amigo personal de políticos y empresarios, enemigo de otros narcotraficantes en su país y dueño de una fortuna que rondaba los $450 millones.

Hombre prepotente, alto, de mirada amenazante, en la actualidad cumple una condena de 40 años (ha descontado ya 17) en el Penal de Máxima Seguridad de Matamoros, en Tamaulipas, por delitos contra la salud, trasiego de drogas y el homicidio del agente de la DEA (policía antidrogas de Estados Unidos), Enrique “Kiki” Camarena.

Tras una acción espectacular de la policía de Costa Rica, que tardó solo 15 minutos, Caro Quintero fue detenido junto a los mexicanos José Albino Bazán, Juan Carlos Campos, Luis Beltrán, Miguel Lugo y Violeta Estrada.

Además, tras el allanamiento, la policía halló a Sara Cossío -hija de un exgobernador de Guadalajara-, por quien la policía de Costa Rica ingresó a esa vivienda, a solicitud de las autoridades mexicanas.

Se suponía que ella estaba secuestrada por un grupo de mexicanos. La policía costarricense no imaginó que era la novia de un importante capo de la droga.

Aquel 4 de abril de 1985, a las 5:45 a.m., 10 agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI) y otros 15 de la Sección de Estupefacientes del OIJ ingresaron a la quinta.
Casi desnudos

Caro Quintero y su novia, Sara Cossío, estaban en una cama casi sin ropa. Cuando observaron su habitación, llena de hombres con trajes de fatiga, pasamontañas y rifles de asalto, pensaron que se trataba de un robo.

Estaban asustados, no sabían qué pasaba, hasta que un agente del OIJ leyó la resolución del juez, Jorge Meza, quien permitió el allanamiento por un supuesto secuestro. Los policías le pidió a la pareja vestirse. Caro Quintero nunca dijo una palabra, aunque mostró asombro, relató el viernes un exagente del OIJ que participó en el allanami nto.

“Yo no estoy secuestrada… yo estoy enamorada de Caro Quintero”, manifestó Cossío en su declaración a la policía.

Doce horas después del allanamiento, a las 6 p.m., y tras ser enviadas a México las huellas dactilares de todos los detenidos, la policía judicial recibió una respuesta inesperada: “Ustedes detuvieron a Caro Quintero, lo buscamos por tráfico de drogas y la DEA lo solicita por matar a uno de sus agentes”.

El capo estaba en la lista de los más buscados de la DEA.

Para esa hora, por lo decomisado en la casa, todo encajaba para la policía: un arma enchapada en oro con incrustaciones de diamantes, $300 mil en efectivo, joyas por un valor de $1 millón y dos carros de lujo (un Mercedes Benz, placa MI 12-31, y un Toyota deportivo MR2, ambos adquiridos en circunstancias irregulares).

Además, cuatro propiedades valoradas en $1,9 millones: una en San José de la Montaña, otra en Bello Horizonte de Escazú, una más en Vázquez de Coronado y la quinta de San Rafael de Ojo de Agua, donde fue detenido. Solo una de estas propiedades pudo ser aprovechada por el Estado costarricense. Una casa de Vázquez de Coronado fue traspasada por el gobierno mexicano al Comité Olímpico Nacional. Las otras dos están tomadas por precaristas. Las inversiones de Caro Quintero en el país sobrepasaron los $2,5 millones, según José Martín Trejos, exprocurador penal en ese entonces.

“¿Quién les dijo… ?”

La frase que escucharon dos custodios que trasladaron a Caro Quintero desde la quinta La California hasta las oficinas del OIJ, fueron entendidas hasta que se enteraron de quién era el detenido: “¿Quién me delató, quién dijo que era yo?

Lo que el capo mexicano ignoraba es que su novia -que estaba embarazada en el momento del allanamiento- hizo una llamada, el 2 de abril, a su casa en Guadalajara y le dijo a su madre que estaba bien.

El teléfono de la familia Cossío estaba intervenido, tras la denuncia por secuestro, y la procedencia de la llamada fue identificada rápidamente por la policía mexicana.

Tras la detención de Caro Quintero, empezó una carrera contra el tiempo entre las autoridades mexicanas y la DEA para llevarlo a juicio.

Lo único que llegó a Estados Unidos fueron tres armas decomisadas durante el allanamiento: una Colt superautomática, calibre 38 con incrustaciones de diamantes, un fusil Cal, calibre de 5.56 milímetros, y una pistola Colt, calibre 45.

Un agente del OIJ fue el encargado de llevarlas a Los Ángeles como prueba en el juicio por la muerte de Camarena.

En menos de 24 horas, el entonces presidente de Costa Rica, Luis Alberto Monge, autorizó la deportación de Caro Quintero y sus secuaces a México.

“No había delito que perseguir aquí”, dijo el viernes Fernando Cruz, jefe del Ministerio Público en 1985.

Familia narco

Gran parte de la familia de Rafael Caro Quintero está ligada a las actividades “narco” en México.

“El Rafa” era el líder del cartel de Guadalajara. Su hermano, Miguel Caro Quintero está preso y era el segundo al mando de ese grupo mafioso.

José Gil Caro Quintero, primo de ambos, está preso en una cárcel de Guadalajara y era el líder de una célula del cartel de Guadalajara, denominada “Los Norteños”.

Alberto Caro Quintero, primo también de Rafael, era miembro del cartel de Quintana Roo y está preso en México.

“El Rafa” se acompañaba en su cartel por Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo (Don Neto), Juan Esparragoza Morena (El Azul) y José Albino Bazán, todos detenidos en cárceles mexicanas.

El cartel de Caro Quintero formaba parte de un grupo de cuatro importantes narcotraficantes que se unieron y crearon el grupo “La Familia”.

La DEA comprobó que durante los años 80, este grupo trasegó 12 toneladas anuales de cocaína procedente de Colombia.

Se logró comprobar que un 30 por ciento de la marihuana y un 38 por ciento de la heroína que ingresaba en esa década a los Estados Unidos era llevada por el grupo de Caro Quintero.
La caída

Noviembre de 1984: El agente Enrique Camarena, de la DEA, malogró una operación de Rafael Caro Quintero. La policía mexicana decomisó más de 10 mil toneladas de marihuana.

7 de febrero de 1985: Camarena es secuestrado en compañía del piloto Alfredo Zavala.

5 de marzo de 1985: Aparecen en Michoacán los cuerpos de Camarena y Zavala. Caro Quintero los habría matado él mismo.

9 de marzo de 1985: Caro Quintero huye de Guadalajara.

17 de marzo de 1985: Caro Quintero ingresa a Costa Rica.

3 de abril de 1985: Las autoridades mexicanas alertan a Costa Rica sobre la posible presencia de Sara Cossío en nuestro país.

5 a.m.: Agentes del OIJ hacen dos sobrevuelos sobre la quinta La California.

4 de abril de 1985

5:45 a.m.: Autoridades costarricenses rodean la casa, e ingresan y “rescatan” a Cossío.

6 p.m.: Las autoridades se enteran de que arrestaron a un importante capo mexicano.

5 de abril de 1985

11 a.m.: Agentes judiciales trasladan a Cossío a la embajada de México.

3 p.m.: Los “narcos” son trasladados al aeropuerto Juan Santamaría y los deportan a México.

“Usted es de la DEA”

“Usted es un agente encubierto de la DEA que quiere entrevistarme… no le voy a decir nada”.

Con estas palabras recibió Rafael Caro Quintero, en una cárcel de máxima seguridad, al norte del Distrito Federal de México, en junio de 1985, al entonces procurador penal de Costa Rica, José Martín Trejos, cuando lo entrevistó para averiguar de qué manera había ingresado a nuestro país.

Trejos no recordó el nombre de esa prisión.

Era un día oscuro. El capo mexicano estaba vestido con ropa deportiva, pero muy elegante, no tenía puesto el uniforme de preso y tampoco estaba esposado.

Muy prepotente y sin hablar de más ante cada pregunta.

La entrevista estuvo marcada por la desconfianza de Caro Quintero ante quienes formulaban las preguntas.

“Él me dijo que fue fácil entrar al país, que llegaron al aeropuerto, y rápido se subió a un carro y se fue para la quinta La California.

“Dejó saber que entró muy fácilmente, que una persona se bajó del avión a hacer los trámites migratorios y los demás se quedaron en el avión.

“El problema es que no había documentos que hicieran constar que hubo trámites migratorios, mucho menos, declaraciones de bienes, ya que cargaban miles de dólares y las joyas”, relató Trejos el viernes pasado.

Lo que sí quedó claro en la entrevista, agregó Trejos, es que Caro Quintero pensaba quedarse en Costa Rica durante una temporada y, luego, viajaría a Colombia. “Dijo que quería comprar fincas y otras propiedades”.
El vuelo

Caro Quintero ingresó a Costa Rica en un vuelo privado, el 17 de marzo de 1985, en una aeronave guiada por el piloto costarricense Wérner Lotz, quien también fue investigado por aquel polémico vuelo.

Lotz fue el piloto del expresidente Daniel Oduber y estuvo preso en Panamá por estar supuestamente involucrado con operaciones del narcotráfico.

El viaje duró cerca de siete horas desde Mazatlán, México, y el piloto cobró $9.730.

“Yo sí me acuerdo de que se trataba de gente importante, pues, incluso poco antes de llegar al aeropuerto, me pidieron un teléfono para comunicarse con alguien. Al parecer, los esperarían para llevarlos al Salón Diplomático, según comentarios que oí. Si me hubiera dado cuenta de quiénes se trataba, jamás habría cumplido ese servicio”. Éstas fueron parte de las declaraciones que dio Lotz a la prensa, el jueves 11 de abril de 1985.

Después de eso, nunca volvió a hablar del tema y ahora vive en una finca retirada en San José de la Montaña, en Heredia.

Al Día lo contactó el viernes pasado, pero, por medio de su hija, señaló que no hablaría sobre el caso.
Las joyas

Trejos también custodió por varios meses las joyas decomisadas a Caro Quintero, uno de los botines más importantes que se han incautado al “narco” en nuestro país. Trejos comentó, el pasado viernes, que hubo pocos oferentes en el momento de intentar rematarlas, debido a su alto valor.

Incluso, el mismo narcotraficante hizo en una oportunidad, por medio de otras personas, una oferta para recuperarlas, pero el Gobierno consideró que era inapropiado.De las 32 joyas incautadas a Caro Quintero, 11 fueron compradas en México, el 20 de febrero del 2001, por un arquitecto de ese país que pagó por ellas $150.000 (¢66 millones en ese entonces).

Otras 12 joyas, valoradas en ¢26 millones, fueron adquiridas en San José por una familia tica, dueña de una empresa distribuidora de materiales de construcción.

Parte de las joyas compradas por esta familia están en París, Francia.

Fuente http://www.aldia.co.cr/ad_ee/2005/abril/04/sucesos0.html

→ 71 comentariosCategorías: capos

LOS ZETAS

Marzo 7, 2008 · 35 comentarios

Con el fin de desintegrar a los “guardianes” del cártel mexicano del Golfo, Los Zetas, que ya operan allende la frontera, el gobierno de Estados Unidos realiza “una operación de inteligencia multijurisdiccional y multiagencial” en la cual no sólo participan la DEA y el FBI, sino también la Agencia Nacional de Seguridad y la CIA. Según fuentes de Washington, viene un fuerte golpe a los integrantes de ese grupo, muchos de los cuales fueron entrenados, justamente, por el Ejército del país vecino…El poder adquirido por Los Zetas en operaciones relacionadas con el narcotráfico obligó al gobierno estadunidense a utilizar los servicios de espionaje de la CIA. El objetivo: diseñar estrategias para desarticular a este grupo criminal que ya opera dentro de Estados Unidos.

De acuerdo con un “informe confidencial de inteligencia” del gobierno de Estados Unidos, en la actualidad “se está coordinando una operación de inteligencia multijurisdiccional y multiagencial en la que participan –entre otros– la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad (Casa Blanca), con la cual ya se interceptaron comunicaciones entre los mandos más altos del cártel del Golfo de Osiel Cárdenas Guillén, y de su brazo de operaciones criminales compuesto por Los Zetas”, revela el documento, una copia del cual se halla en poder de Proceso.

El informe describe la estructura operativa de Los Zetas en el norte de México y en algunos puntos de la frontera sur de Estados Unidos.

“Los Zetas no son una organización independiente del tráfico de drogas, sino el brazo del Cártel del Golfo que opera como �guardián� de la frontera que separa a Texas de los estados mexicanos de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas”, define.

Y precisa que la estructura de Los Zetas en la frontera norte mexicana está compuesta por cinco subgrupos:

* Los Halcones, cuyos operadores se dedican a recolectar información de inteligencia relacionada con las actividades de los grupos enemigos del Cártel del Golfo, y en particular del Ejército mexicano.

* La Maña, subgrupo especializado en operaciones de secuestro y extorsión que se ubica en Matamoros y Nuevo León, y se encarga de adquirir armas de alto calibre como bazukas y lanzagranadas. Lo encabezan los hermanos Héctor y Gregorio Sauceda Gamboa.

* Las Ventanas, integrado por jóvenes de 14 a 16 años de edad que proveen información sobre movimientos inusuales en las zonas controladas por el Cártel del Golfo.

* Aunque el cuarto subgrupo no es registrado con un nombre, el documento dice en torno a él: “La información de inteligencia identificó a un cuarto subgrupo formado por aproximadamente 20 personas” que son especialistas en actividades de contraespionaje dedicados a interceptar todo tipo de comunicaciones electrónicas que puedan servir a los intereses del Cártel del Golfo.

* Los Leopardos son el quinto subgrupo, conformado por mujeres que, empleadas por Los Zetas, se hacen cargo de centros de entretenimiento para adultos (bares y table dance) que son utilizados como casas de seguridad para la recolección de información.

Luego, el “informe confidencial de inteligencia” –que complementa informaciones difundidas por la PGR y la SSP (Proceso 1595)– apunta: “Los últimos acontecimientos dentro de la estructura del liderazgo del Cártel del Golfo y de la jerarquía de Los Zetas han complicado la relación entre estos dos grupos criminales. Como resultado, Los Zetas se están alejando de su papel como gatilleros del Cártel del Golfo y han comenzado a ejercitar más autonomía”.

De acuerdo con el documento, una de las causas del distanciamiento entre Los Zetas y el Cártel del Golfo es la falta de un líder único de los primeros desde la ejecución de Arturo Guzmán Decena (Zeta 1, fundador de Los Zetas) a manos del Ejército mexicano en 2002. Esto, pese a que Heriberto Lazcano Lazcano juega un papel de supervisor de los comandos regionales del grupo.

En paralelo, el arresto de Osiel Cárdenas Guillén en 2003 es otro de los motivos de “extrañamiento” entre el Cártel del Golfo y Los Zetas.

“Antes del arresto de Cárdenas Guillén –explica el informe–, Los Zetas operaban gustosamente bajo las órdenes directas del jefe del Cártel del Golfo. Cárdenas Guillén sigue estando a cargo de las operaciones diarias del cártel aun cuando está encerrado en la prisión de La Palma, pero las complicaciones que tiene esto provocaron deserciones dentro de las filas de Los Zetas.”

En el trabajo multiagencial para recolectar información y desmantelar a Los Zetas participan, además de la CIA y la NSA, la DEA, el FBI y la Oficina de Inmigración y Cumplimiento Aduanal (ICE, por sus siglas en inglés), entre otras agencias del gobierno federal estadunidense.

Plazas y mandos

“Los Zetas han desarrollado una estructura que incluye comandos que operan en la frontera sur del estado de Texas. Varios de los lugartenientes de Los Zetas pueden trabajar en un área y moverse rápidamente entre las plazas” que, puntualiza, son las siguientes:

* Piedras Negras, controlada por Fernando Villarreal.

* Nuevo Laredo, a cargo de la cual se encuentran Omar Larméndez Pitalúa, Iván Velásquez Caballero, Mateo Díaz López, Héctor Sauceda Gamboa y Miguel Angel Treviño.

* Ciudad Miguel Alemán y Ciudad Camargo, controladas por Efraín Teodoro Torres (Zeta 14) y Jesús Rejón Aguilar, Mamito.

* Reynosa, manejada por Rubén Hernández López (Zeta 5) y Gregorio Sauceda Gamboa, La Caramuela.

* Matamoros, controlada por Heriberto Lazcano Lazcano (Lazca) y Jorge Eduardo Costilla Sánchez, El Coss.

Como miembros del liderazgo del Cártel del Golfo, que colaboran con Osiel Cárdenas Guillen en las operaciones diarias, el informe identifica a Jorge Eduardo Costilla Sánchez y a Ezequiel Cárdenas Guillén –hermano menor de Osiel–, quienes en particular se encargan del tráfico de drogas (mariguana y cocaína) de Matamoros, Tamaulipas, a Brownsville, Texas.

En cuanto al tráfico de narcóticos y secuestro con fines de tortura, extorsión y ejecución de ciudadanos mexicanos y estadounidenses en el área de Nuevo Laredo, el documento establece que esa es responsabilidad de Iván Velásquez Caballero y Manuel Treviño.

“Varios de los miembros de Los Zetas residen en el área de Laredo, Texas, y tienen estatus de residentes legales (en Estados Unidos). Miguel Angel Treviño está a cargo de la venta de las drogas en el área de Nuevo Laredo, y también es responsable del secuestro y ejecución de todos aquellos individuos que no pagan sus adeudos por la compra de narcóticos al cártel”, destaca el documento.

Para el caso del área de Reynosa, a cargo de los hermanos Gregorio y Héctor Sauceda Gamboa, el gobierno de Estados Unidos –que en sus investigaciones contó con la colaboración de las autoridades mexicanas– anota que el grupo criminal, además de controlar el tráfico de drogas, se dedica al tráfico de inmigrantes indocumentados, a los secuestros y al tráfico de armas a lo largo del corredor Reynosa-McAllen.

Varios de los miembros de Los Zetas que actúan en esta zona viven como residentes legales en McAllen, lugar donde las autoridades estadounidenses tienen identificados a Carlos Landín Martínez y a Juan Oscar Garza Alanís como socios de los hermanos Sauceda Gamboa y como los encargados de manejar todos loa movimiento de narcóticos en la región de McAllen, así como del envío a México del dinero procedente de la venta de las drogas.

“Los Zetas están luchando para evitar la expansión en Tamaulipas de la organización del tráfico de drogas de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, lo cual ha dado como resultado varios conflictos sangrientos que a su vez han desestabilizado a las poblaciones de la región norte de ese estado mexicano”, sostiene la investigación.

E indica que, “según información del FBI”, en Nuevo Laredo Los Zetas cometieron por lo menos 24 de los 35 secuestros de ciudadanos mexicanos y estadounidenses registrados de junio de 2005 a la fecha.

 

Golpe en puerta

Sobre el origen de Los Zetas, la información de inteligencia recopilada por las agencias federales de Estados Unidos recuerda que fue en el 2002 cuando Osiel Cárdenas Guillén reclutó como asesinos a un “pequeño grupo de desertores del Ejército mexicano” para consolidar sus operaciones de tráfico de drogas en el estado de Tamaulipas.

“Rápidamente Los Zetas se convirtieron en los sicarios del cártel”, relata, y refiere que los integrantes de la asociación delictiva emergieron de las filas del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (Gafes), fundado a mediados de los años noventa en el Ejército mexicano para combatir a los narcotraficantes a lo largo de la frontera México-Estados Unidos.

Los Gafes, prosigue, recibieron “entrenamiento especial sobre táctica y manejo de armas. El ejército de Estados Unidos proporcionó alguna de esta instrucción en el Fuerte Benning, en el estado de Georgia. A estas tropas de élite se les enseñaron tácticas sofisticadas para combatir a los narcotraficantes”, admite.

En los primeros pasos de Los Zetas, cuando estaban bajo el mando de Arturo Guzmán Decena (Zeta 1), reunían “31 ó 67 desertores de Gafes”. En la actualidad, ni el gobierno de Estados Unidos sabe cuál es el número preciso de Zetas.

Pero afirma: “En mayo de 2002, Los Zetas le dieron el control de Nuevo Laredo a Cárdenas Guillén, cuando asesinaron a dos de sus principales rivales en la zona: Dionicio Román García Sánchez y Juvenal Torres Sánchez”.

Las operaciones multijurisdiccionales y multiagenciales para desmantelar y detener el narcotráfico y el lavado de dinero en Estados Unidos por parte del Cártel del Golfo y de Los Zetas se vienen realizando en las ciudades de Atlanta, Brownsville, Chicago, Dallas, Eagle Pass, Houston, San Antonio, Nueva York, Miami, Jacksonville, Tampa y Detroit.

Fuera del territorio de Estados Unidos, las agencias cooperan en el desarrollo de investigaciones contra Los Zetas y el Cártel del Golfo en la ciudad de México y Monterrey, así como en Bogotá, Colombia, y en Caracas, Venezuela.

Un funcionario del gobierno estadunidense, quien habló bajo la absoluta condición de que no se divulgara su identidad, aseguró a Proceso que “muy pronto” se dará un golpe muy duro a las estructuras de operación de Los Zetas y del Cártel del Golfo.

→ 35 comentariosCategorías: cartel del golfo

VIOLENCIA EN EL GENERO GRUPERO

Marzo 7, 2008 · 14 comentarios

SEPALos atentados, que a menudo presentan el sello del crimen organizado, parecen imponer a los involucrados un paréntesis de silencio. Sin embargo, especialistas aconsejan buscar las raíces de esta ola de violencia en causas más profundas y no sólo en las crónicas inmediatas que representan las canciones.

El lunes 3, el cadáver de Paulo Sergio Gómez Sánchez, vocalista y líder de la Banda K Paz de la Sierra, fue localizado al borde de la carretera Morelia-Salamanca, en Michoacán. De acuerdo con la Policía Ministerial de ese estado, Gómez fue levantado por desconocidos después de un concierto la madrugada del domingo. Casi 24 horas después lo asesinaron. Además de señales de estrangulamiento, el cuerpo tenía huellas de tortura.

Al día siguiente, Sergio Gómez, homónimo del cantante fallecido y empleado de la banda K-Paz de la Sierra, dijo ante un grupo de reporteros que la víctima había recibido amenazas de muerte y que “se le había prohibido presentarse en Michoacán”. No quiso responder quién o quiénes habían impuesto la prohibición.

Minutos más tarde, en conferencia de prensa, Humberto Vázquez, segunda voz del grupo, negó la existencia de tal veto y atribuyó la cancelación de un concierto anterior a “cuestiones de agenda”.

Apenas el jueves 6, el cadáver de José Luis Aquino, trompetista de la Banda Los Conde, fue hallado en Oaxaca atado de pies y manos, con huellas de golpes y asfixia.

El sábado 1, la cantante Zayda Peña, vocalista de la banda Zayda y Los Culpables, murió al recibir dos impactos de bala en pleno rostro, cuando salía de una operación a la que fue sometida luego de ser atacada en un motel a las afueras de Tamaulipas. En la agresión murieron dos personas más.

Y en Oaxaca fue asesinado un integrante de la agrupación musical Los Condes, también de corte grupero y de gran relevancia en Oaxaca y el sur-sureste del país.

En Nuevo León, el 9 de agosto, un sujeto baleó a tres integrantes del grupo Explosión Norteña, conjunto que cantaba corridos en los que se exalta a miembros del cártel de los Arellano Félix.

La madrugada del 18 de febrero pasado, cuatro integrantes de la Tecnobanda Fugaz fueron emboscados en Puruarán, Michoacán, y ejecutados con ráfagas de ametralladora AK-47.

En la misma entidad, el 14 de diciembre de 2006 fue ejecutado Javier Morales Gómez, líder de la banda Los Implacables del Norte. A pesar de que en todo el estado había movilizaciones que incluían cientos de efectivos de la policía ministerial y estatal, el músico fue acribillado en la población de Huetamo por cuatro sujetos que le dispararon desde un auto con vidrios polarizados.

VALEEn Reynosa, Tamaulipas, el 25 de noviembre de 2006, fueron asesinados el cantante Valentín Elizalde, su chofer y su representante. El vehículo en que viajaban recibió al menos 50 impactos de bala.

Trigo Figueroa, hijo del cantante Joan Sebastian, murió tras recibir un tiro en la nuca el 27 de agosto de 2006, luego de que asistió a un concierto de su padre en McAllen, Texas.

Adán Chalino Sánchez perdió la vida en un accidente automovilístico el 24 de marzo de 2004. Doce años antes, el 16 de mayo de 1992, el cadáver de Rosalino Chalino Sánchez Félix –su padre, conocido por muchos como el creador del narcocorrido– había sido encontrado muerto, baleado y con huellas de tortura.

No ver, no oír, no hablar

Las violentas condiciones en que han ocurrido estas muertes hacen pensar de inmediato en ajustes de cuentas ligadosKPAZ al crimen organizado. Se especula que los cantantes sirven como mensajeros entre los cárteles o que participan en actividades ilícitas. Sin embargo, los expertos en temas de narcocultura indican que la realidad no siempre coincide con la idea que del narcotráfico crean los medios de comunicación masiva:

“A pesar de la insoslayable presencia social de la narcocultura, conocemos poco sobre los códigos desde los cuales se define. El complejo entramado del narcomundo permanece cercano y distante. Es cercano en la medida en que somos testigos de sus efectos devastadores expresados en muertes, ejecuciones e inseguridad. Por otro lado, el narcomundo aparece lejano, distante, rodeado de un aura amenazante y misteriosa”, afirma José Manuel Valenzuela Arce en Jefe de jefes. Corridos y Narcocultura en México.

Añade: “La difuminación de la cultura del miedo construye certezas populares donde se aconseja que lo mejor es no enterarse. No ver, no oír, no hablar. La sociedad entera cierra los ojos frente a un problema de grandes magnitudes cuyos tejidos internos son poco conocidos.”

Doctor en ciencias sociales por El Colegio de México e investigador de El Colegio de la Frontera Norte, Valenzuela comenta que no sólo quienes están en contacto con las manifestaciones de la narcocultura enfrentan cada vez más riesgos: “El narcomundo expande los límites del riesgo más allá de los actores que lo conforman y se ha convertido en un componente central de la inseguridad social, que amplia el número de víctimas dentro y fuera de sus fronteras”.

Tras la asimilación de los corridos del narcotráfico hubo una transformación del género, plantea a su vez Miguel Olmos, autor del estudio El corrido de narcotráfico y la música popularesca en el norte de México, presentado en el IV Congreso Latinoamericano de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.

Olmos añade que con la popularización del género comenzaron a aparecer cada vez más historias ficticias que, sin embargo, contribuyen a aumentar los niveles de violencia real. En su estudio sostiene, además, que “impulsados por la lógica mercantil”, algunos grupos y solistas “que antes cantaban corridos tradicionales han ampliado su repertorio tradicional con los mal llamados narcocorridos”.

Así, a los corridos clásicos todos los días se agregan nuevas historias: “Los corridos se pueden componer incluso por pedido, cuando alguna persona pretende inmortalizarse: el interesado busca un compositor y paga buena cantidad de dinero con el fin de que se le componga un corrido relacionado con alguna aventura real o ficticia”.

El también investigador de El Colegio de la Frontera Norte refiere que “cientos de personajes han atraído la atención de compositores del corrido”. Entre ellos incluye a Miguel Angel Beltrán, El Ceja Güera; Rafael Caro Quintero; Héctor Luis El Güero Palma; Joaquín El Chapo Guzmán; Jesús El Chuy Labra Avilés; Ismael El Mayo Zambada, y los hermanos Arellano Félix.

“Toda prohibición –señala Olmos– lleva consigo una fascinación por transgredir la norma. A pesar de que el corrido se prohíba, la gente lo va a escuchar. Este género popular es un símbolo de una contracultura no reconocida por la sociedad política del país, que de manera paradójica fomenta y prohíbe expresiones musicales con una carga ideológica que no puede pasar inadvertida”.

El corrido del miedo

BETOJulián Garza, integrante del dueto Luis y Julián, refiere que a raíz de los asesinatos recientes hay temor entre la gente del medio. Conocido también como El Viejo Paulino, es autor de decenas de corridos muy populares, entre ellos algunos que describen la vida de los narcotraficantes, aunque niega que se trate de crónicas puntuales:

“No hay nada de realidad allí, todo es imaginación mía. Acá donde vivo tengo cerquita el cerro, así que me puse a imaginar. No hay nada de realidad. El corrido es algo popular, los mexicanos lo llevamos en la sangre. Hay que componer temas que le agraden al público”.

Asegura que jamás ha recibido mensajes intimidatorios con el fin de evitar que actúe en alguna región determinada. Al preguntársele si ha trabajado para narcotraficantes, Garza no niega ni afirma: “Uno va a trabajar. Cuando lo contratan, en realidad no conoce uno a las gentes que lo contrataron”.

Para Carlos Balbuena, autor de investigaciones como El cártel de los corridos prohibidos y Del romance fronterizo al narcocorrido, es importante no hacer generalizaciones: “Si bien el narcocorrido se parcializa por uno de los bandos, con esa especie de simpatía por el diablo que cantaron los Rolling Stones y que siempre ha mostrado el corrido mexicano por las figuras rebeldes (_) no puede establecerse una relación causa-efecto entre una música y una conducta criminal o ilegal”.

Además, descarta la censura como una medida eficaz para evitar la escalada de violencia: “La censura es una cara del poder. La ley, en tanto que poder, siempre ha fracasado en sus intentos de impedir que se cante lo que no le conviene al poderoso. En eso los narcotraficantes han resultado más efectivos –es decir, tienen más poder– en la medida en que, al matar a algunos corridistas `vendidos� a las mafias, han logrado que muchos se autocensuren y ya no canten narcocorridos”.

→ 14 comentariosCategorías: el pais